miércoles, marzo 06, 2013

Southern California


Southern California



La graduación, más que un rito de paso, es una salto al vacío. Mientras que en mi vida universitaria los exámenes marcaban el compás, ahora, desde el abismo, debo decidir que hacer. Un camino para siempre.

 El periodismo de verdad, ese que te mancha, o la vida de famosa, de aprovechar el apellido imposible de escribir para renunciar a la rutina de la escasez de efectivo.

 Criticar, entre fiestas y cócteles, un padre que se las da de perfecto pero que no es más que un ejemplo claro de falsedad. Hollywood en estado puro, vaya. Un tipo que mientras perseguía el juguete imposible en la gran pantalla no acudía a la obra de teatro de su hija. Emociones efectistas. Un padre de gritos e insultos, desfasado por las drogas de mister universo, un ser difícil de admirar. Drama social.

 Antes, al preguntarme por mi padre, solo silencio. Sí, a veces, para contentar a las masas les cuento la historia de Bacon, un cerdo que me regaló y mandó a una granja para que perdiese peso. Una gilipollez enorme, pero que distrae la atención, evitando el desgaste de la mentira.

 La opción del periodismo esta ahí, es evidente, me parece la elección más sensata. Mi vocación real. A eso dedicaré mi vida. Menos dinero, pero fuera de todo artificio, que esa lección ya me la enseñó papá. A mi no vendrá ningún Terminator a salvarme.

Ejercicio propuesto en el curso "Escribir cuentos o matar a García Márquez", a raíz de una noticia elegida al azar.

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