sábado, junio 30, 2012

Relato breve: Un Plan








No subestimes mi poder para robarte una sonrisa. Aunque la lluvia se empeñe en perseguirnos y las cristaleras, pequeñas cárceles para tiempos difíciles, nos cierren la puerta de la habitación, trazaremos un plan para seguir bailando.

Voy a intentar explicartelo: tengo unas zapatillas de deporte colgando de la puerta. Son de color rojo. Me recuerdan que en cualquier momento puedo perderte y tendré que salir, ahí, bajo la tormenta, para volverte a encontrar.

Empiezo a aceptar el hecho de que todo es efímero, menos la batalla, y lo único que puedo hacer, mientras dura la lluvia descontrolada de flechas, es seguir corriendo hasta encontrar el sendero, ese refugio que no existe desde donde puedo reaccionar espontáneamente, tal como había planeado, para robarte la sonrisa.

lunes, junio 11, 2012

Relato Corto: Tránsito



Siempre me ha gustado viajar en tren, disfrutar de esa pausa que nos lleva a cualquier lado, viendo en el paisaje tonalidades que me recuerdan a ti, postales de sitios donde nunca estuvimos, estaciones donde no nos llegamos a encontrar.

 Aquel viaje era especial porque al fin iba a verte. Reconocer los últimos trozos de vías me hizo dudar: mi destino, esa ropa interior tuya abrazándose al suelo, tus manías post ducha, tu estantería de inseguridades, la lluvia que regaba nuestro patio por cualquier derrota, estaba a punto de aparecer, de hacerse realidad.

 Fue entonces cuando salté, allí, en la penúltima estación, tan cerca de tu boca. Ese salto me permitió seguir viajando para no conocerte y conservar, gracias al movimiento dentro de los vagones, la subjetividad de tu hermosura.

Relato breve presentado sin éxito al Concurso de Relatos de Renfe:
http://www.renfe.com/viajeros/cercanias/madrid/relatos_ganadores_2012.html

sábado, junio 09, 2012

Relato Breve: Azotea




Azotea


Antes, tenía sentido esperar tu mensaje, esa señal para pedir tu rescate. Ahora que entiendo que no existes, que no eres más que la proyección de una peli en la azotea de mi pasado, un paraiso perdido más... empiezo a dudarlo.


Resulta que no estoy tan mal asaltando erasmus con poemas que no entienden, bebiendo solo, olvidando los retrovisores. Siempre se me dieron bien las obras de teatro y ahora solo tengo que actuar mientras ella duerme, escribir un poema que hable de otra mientras vuelvo a casa, acariciar la Gran Vía, ir a la zona secreta de los bares, asaltar los sueños, respirar las islas, aparcar lejos de tu calle, intentar salvar a una mujer para salvarme, cualquier cosa menos volver a ser feliz mientras haces el desayuno.

jueves, junio 07, 2012

Poema infantil: corola


COROLA

 Quería tomar el sol la corola
 pero también bailar bajo la lluvia
 ¡estaba hecha un lío, que loca!

 Le pregunté por su estación favorita y contestó:
 otoño, invierno, primavera y verano, 
pero sobre todo los besos,
 los sueños acunando placas solares 
y miles de pingüinos saltando a la comba,
 calándose los huesos para que yo pueda bailar.


Es un poema infantil presentado para un concurso genial de la página Literatura Vertical. No hubo suerte, hubiese sido genial ver a Corola en un cartel disfrutando de una iniciativa tan creativa.

martes, junio 05, 2012

Relato hiperbreve: Pupitres


Pupitres






¿Recuerdas cuando apilábamos los pupitres

como sueños pintados de verde

mientras  la levedad del mundo

se notaba en cada rincón menos en tu belleza?



Eramos demasiado pequeños como para que el amor supiera de borrones y nos dedicábamos a molestar a la profesora pasando las horas como desfiles de sirenas, celebrando ruidosos que  todo era sencillo.

Dicen que la memoria archiva pequeños fogonazos, como si tuviésemos una colección de fotografías Polaroid que puede transportarnos al pasado. Yo aún recuerdo aquellas mesas verde claro llenas de marcas, un historial de las caricias de los niños que van pasando, de generación en generación, almacenando recuerdos e historias fugaces.

Allí era donde nos sentábamos juntos por un error aleatorio, seguramente trazado para que tu y yo estemos ahora mismo donde estamos. Tu te aburrías en las clases, quizás porque desde pequeña ya estabas pensando en nubes, aviones y sueños, esas pequeñas cosas que adornan las alturas.

Yo te entretenía gambeteando hasta que forzaba tu risa, que llegaba violenta y ruidosa como los mejores poemas. Nada te hacia parar hasta que la profesora te llamaba la atención. Entonces tu lienzo pálido tomaba color y en cuanto los focos cesaban me dabas un codazo como para decir: ¡para ya! Yo volvía pronto a forzarte la risa, quizás porque ya desde pequeño estaba pensando en nubes, aviones y sueños, esas pequeñas cosas que adornan las alturas.

Después de hacernos mayores nos volvimos a ver. Tu estabas subjetivamente hermosa, como una bailarina que perfecciona su técnica con el tiempo. Seguían intactos los sueños jugueteando por tu rostro pero ahora también bailaba tu cuerpo.

Ni hablamos de nuestra historia de amor jamás contada. Quizás porque no fue tal, porque comentarlo le quitaría la magia o por mi miedo atroz a que hubieses desechado la foto de nuestros pupitres siameses.

En un instante de nuestro paseo pensé en comentar contigo la paradoja: que ahora que siento la transcendencia de todo puedo ver la única levedad del mundo en tu belleza.


Este relato, participó sin éxito en el concurso literario de la revista Vivir Elda.