lunes, marzo 01, 2010

Noche infinita para no regresar


Hierven como canciones de los ochenta
los besos que no dimos.

Estarán apilados junto a las excusas,
como textos para corregir,
esperando su turno en la trinchera
con la mente puesta en la huida.

Era salvaje su belleza onírica
noche infinita para no regresar,
pero nos tocó ver el olor de los aeropuertos
desde la carretera.