Ya sabes, historias de azoteas. Era casi de noche pero no queríamos dormirnos e hicimos un pacto. Sabíamos que estaba prohibido, pero te dejaste llevar por mí. Nos dedicamos hasta la media noche a enamorar aviones, no nos importó nada más.
En el fulgor del amor les pedimos que no despegasen ningún día.
domingo, julio 19, 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada