
No suelen entender de endecasílabos
los desamores de los días duros,
prefieren acechar en mi ventana,
llevándose sueños que no son suyos.
Mas tal vez callada toque a la puerta,
desnuda y hermosamente vestida,
tu imagen por besarme los segundos
Y poner muy nerviosa a la rutina.
Son esas drogas para días duros,
canciones que se suben a tu falda,
historias que disparan nuestra risa.
Silbidos que ni pasado o futuro
necesitan para arañar tu espalda
y ser mil flechas contra la desdicha.
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