
Cuantas mareas cálidas
Si viviese en tus caderas,
En la inmensidad de arena
Y en los parques de tus ojos.
Cuantos sueños rotos,
Cuantos abrazos sinceros
Y tus manos de blanco
Llenas de sangre del desamor
[Y del amor a veces]
Serian tus besos familiares
Si viviese en tus caderas,
En tus piernas largas
Que acaban en el llano
O en el muro de tus hombros
[Según como se mire]
Cuantas iglesias protegiéndonos
Si viviese en tus caderas,
Acabaríamos diez años después
Con la misma fe
En la misma bañera,
Desnudos como el día que nos conocimos.
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