viernes, abril 24, 2009

Cuando todo se tuerce



Cuando todo se tuerce parece que el agua resbala y las primaveras parecen inviernos. Pasa que lo que pasa es un puñal contra los cielos que nos mantenían a salvo. Era en esas alturas beatificadas por nuestras propias religiones donde, combatiendo la muerte, éramos felices.

Cuando todo se tuerce, quedan los sueños, sí. Pero a veces no son suficientes, porque el dolor y el desamor doblan la esquina, puntuales, y las medidas contra la torcedura no son más que besos falsos llenos de torpeza.

Al final, todo acaba en ese rincón de mentira y de drogas, de desilusiones. Y así a uno se le desangra el brazo antes cargado de poemas cuando oye de traidores, muertos haciendo cola y mujeres sin alma en busca de censura.

Cuando todo se tuerce, quedan los sueños, sí, y el discurso de Juan Marsé recogiendo el premio Cervantes. Pero a veces no son suficientes razones para no gritar, de rabia, hasta que las casas que dan cobijo a los enemigos se desquebrajen de vergüenza.

Cuando todo se tuerce, quedan los sueños, sí, pero a veces no son suficientes. Mi miedo a que tu amor y esta máquina de escribir sangrienta que me calma no sean suficiente tiene la culpa.

1 comentario:

Punto cuadrado dijo...

Has vuelto. Ya se echaban de menos tus letras.

Cuidate, y sigue así ;)