jueves, febrero 05, 2009

Pólvora



Pólvora. Su olor se infiltra en nuestros pulmones pero huimos vivos de la zona de guerra y acabamos decorando pisos donde el mar gana la batalla. Aún recuerdo el aroma de los acantilados rojos donde la luz del sol alteraba los colores.

Después, la pasión de la rutina, años efímeros que dejan el rastro como canciones de los setenta. Allí estuvimos, en la fiesta. ¡Qué dulce la brisa contracorriente! No hubo pregones porque las palabras sinceras nunca fueron mi fuerte, porque venció mi deseo de permanecer a salvo.

En un principio nos parecía estúpido acomodarnos. Luego, los versos fueron almohadas talladas, ataúdes caros con escasos e intensos periodos de nieve.

Y luego, el leve dulzor de ese futuro incierto, sábanas que siguen moviéndose al compás más con la moderación que merecen los vinos caros. En la eternidad hay mas pasión que en la vida. En la incertidumbre historias de amor jamás contadas.

Pólvora. Corazones que se multiplican como gotas de lluvia en la acera de tu boca.

Pequeño relato presentado, sin éxito, al concurso de relatos eldense "Historias de amor jamás contadas"

No hay comentarios: