
Hamlet es una obra intensamente contemporánea porque el mundo sigue empeñado en volvernos locos, en ponérnoslo difícil. Y uno disfruta mucho viéndose reflejado en un escenario, sintiéndose Juan Diego Botto Príncipe de Dinamarca en guerra contra la cordura loca de un mundo atroz girando sobre el poder.
El resto de los elementos pasan desapercibidos. Incluso la hermosísima Ofelia, interpretada por Marta Etura, no es importante en la lucha de Hamlet consigo para confrontar la adversidad. Hasta ella acaba teniendo su propia lucha interna. Nadie se salva.
Al final de nuestra batalla, el ser gana al no ser gracias a estos pedacitos de vida que se transforman en arte y entretenimiento al alcance de cualquier lector o espectador de teatro que dé a Hamlet la oportunidad que merece.
El resto de los elementos pasan desapercibidos. Incluso la hermosísima Ofelia, interpretada por Marta Etura, no es importante en la lucha de Hamlet consigo para confrontar la adversidad. Hasta ella acaba teniendo su propia lucha interna. Nadie se salva.
Al final de nuestra batalla, el ser gana al no ser gracias a estos pedacitos de vida que se transforman en arte y entretenimiento al alcance de cualquier lector o espectador de teatro que dé a Hamlet la oportunidad que merece.
1 comentarios:
Me gusta... Permíteme que te siga de cerca.
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