
Echaré de menos tus rincones.
Partiré al mar, adiós beldad de tierra firme.
Ya no me retienen tus mentiras,
añoranza de versos que no llegaron a vestirme.
Cuando me vaya habré hecho lo correcto.
Quizás, entre los tejados lejanos
caiga en la inercia de hacerte una llamada perdida,
otra más que no contestaras:
Tú ya estarás dormida,
soñando con obras de teatro
para el pueblo.
Eres el fiel reflejo de balcones
que no se pueden trepar,
y que contienen los mejores besos.
Las heridas dejaran el recuerdo.
Tú sal a bailar,
prepárale a otro el infierno.
En otra vida volveré a tus mordiscos.
Verano de 2008
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