viernes, diciembre 04, 2009

Volveré



Volveré a ganar de vez en cuando,
A montarme en autobuses
con tal de que me pises
los pies con tus zapatos desnudos.
Después, dibujaré versos
que pinten tus ojos asimétricos.

Para poder decir que uno se queda,
Callado y hermoso, agachado ante tu belleza.
Seguramente necesite más inspiración
Que tu carencia de sonrisa.

Pero me vale con recordar
que tenías un sueño grande
y otro pequeño
para seguir en la trinchera.

domingo, septiembre 06, 2009

Reina de Instituto


Se quitó el sombrero. Hasta la chaqueta del traje le molestaba, pero mantuvo la compostura. No todos los días consigues el caso de la Reina del Instituto, pero empieza a ser cada vez más frecuente gracias al auge de melómanos.

Muchas habían dejado de lado la estrecha raya de la delgadez, los besos hidráulicos con ídolos de barrio, las fugas en motos diseñadas para no perdurar. Pero ella era diferente:

Todavía conservaba la sonrisa triste, cierta humanidad y la ropa negra apretando el descaro. Era como una Peter Pan de chica fácil, una lágrima clásica. Seguía, pese a los aviones de los años, con la misma actividad de siempre.

La buscaba un antiguo compañero de clase, uno de esa clase media que pasaba desapercibido. Ella ni se acordará, apuesto. Él se pasaba las clases de filosofía esperando ver resurgir su tanga si el telón de la camisa lo permitía. Así, es fácil ver filosofía en todas partes.

Ahora mi cliente solo quiere un ajuste de cuentas con el pasado, como tú y como yo, vaya.

domingo, julio 26, 2009

Pequeña Sonrisa de Amelie



Necesito poco equipaje para poder despegar entre la niebla.

Tal vez, droga ligera
y una película que haga llorar
sirva para otros,
mas yo soy un mago con mejores trucos:

En las noches tristes,
deambulo solitario por mis sueños,
delgadísimo sin tu pan carente de reproches,
huérfano de versos y miedos.

Es en ese lugar inaccesible
donde encuentro
tu pequeña sonrisa de Amelie,
casi tan frágil como la cordura
del mundo que nos rodea.

martes, julio 21, 2009

Drogas para días duros



No suelen entender de endecasílabos
los desamores de los días duros,
prefieren acechar en mi ventana,
llevándose sueños que no son suyos.

Mas tal vez callada toque a la puerta,
desnuda y hermosamente vestida,
tu imagen por besarme los segundos
Y poner muy nerviosa a la rutina.

Son esas drogas para días duros,
canciones que se suben a tu falda,
historias que disparan nuestra risa.

Silbidos que ni pasado o futuro
necesitan para arañar tu espalda
y ser mil flechas contra la desdicha.

lunes, julio 20, 2009

El día que enamoramos a los aviones II

El suelo estaba lleno de muñecos de playmobil, y las horas pasaban en una azotea donde no podía molestarnos nadie, ni nosotros mismos podíamos ponernos trampas. Pero entonces, cometí un error y tu boca se puso demasiado a tiro, el sexo aterrizó tu falda y los aviones despegaron.

El día que enamoramos a los aviones

Ya sabes, historias de azoteas. Era casi de noche pero no queríamos dormirnos e hicimos un pacto. Sabíamos que estaba prohibido, pero te dejaste llevar por mí. Nos dedicamos hasta la media noche a enamorar aviones, no nos importó nada más.

En el fulgor del amor les pedimos que no despegasen ningún día.

sábado, junio 20, 2009

Mayor para los sueños



Me hice mayor para los sueños
Pero aún me quedan
Tus futuros abrazos,
Juguetes de playmobil besando
Con desorden el suelo
Y botas que reflotan charcos.

Me siento cansado,
Pero cuando en los desiertos broten
Frutas tan frescas
Como los besos de antes
Tendré suficiente energía
Para sonreír.

Si estas en vena,
Encuentra alguna trinchera
Para resistir.

sábado, junio 06, 2009

Si viviese en tus caderas



Cuantas mareas cálidas
Si viviese en tus caderas,
En la inmensidad de arena
Y en los parques de tus ojos.

Cuantos sueños rotos,
Cuantos abrazos sinceros
Y tus manos de blanco
Llenas de sangre del desamor
[Y del amor a veces]

Serian tus besos familiares
Si viviese en tus caderas,
En tus piernas largas
Que acaban en el llano
O en el muro de tus hombros
[Según como se mire]

Cuantas iglesias protegiéndonos
Si viviese en tus caderas,
Acabaríamos diez años después
Con la misma fe
En la misma bañera,
Desnudos como el día que nos conocimos.

martes, mayo 12, 2009

Lucha de Gigantes

Para Antonio Vega

Se burlan los humanos
de los dioses injustos
tarareando Lucha de Gigantes.

Desquebrajan su voz en el estribillo
como si Antonio buscase,
en tejados de cielos inciertos,
una heroína con el rostro de Marga.

Nosotros ¿no es cierto?
estamos cada vez más huérfanos de ídolos.
Mas con el recuerdo efímero de lo que fueron
aún podemos cantar en la trinchera
las letras que se escaparon del fuego:




viernes, mayo 01, 2009

Bajo los tonos azules del rojo



Estarás ahora en otras tierras fértiles
nada preparadas para terremotos,
a salvo de mi costumbre de escribir en autobuses,
haciendo cualquier cosa
que te borre un rato el rastro de los sueños perdidos:
Viendo películas clásicas
o memorizando palabras lejanas
que no vendrían a cuento si hablásemos de la vida.

Estará, ¡qué raro!,
tu teléfono descolgado
para que mi voz no interrumpa tus historias.

En las tardes lluvia
recuerdo tu pijama recién planchado
como nubes que se alejan de montañas.

Conseguirás ese olor a sal algún día.
Siempre tuviste alma de ola inalcanzable
y quizás fuese ese rojo bajo tonos azules
lo que más me gustaba de ti.

viernes, abril 24, 2009

Cuando todo se tuerce



Cuando todo se tuerce parece que el agua resbala y las primaveras parecen inviernos. Pasa que lo que pasa es un puñal contra los cielos que nos mantenían a salvo. Era en esas alturas beatificadas por nuestras propias religiones donde, combatiendo la muerte, éramos felices.

Cuando todo se tuerce, quedan los sueños, sí. Pero a veces no son suficientes, porque el dolor y el desamor doblan la esquina, puntuales, y las medidas contra la torcedura no son más que besos falsos llenos de torpeza.

Al final, todo acaba en ese rincón de mentira y de drogas, de desilusiones. Y así a uno se le desangra el brazo antes cargado de poemas cuando oye de traidores, muertos haciendo cola y mujeres sin alma en busca de censura.

Cuando todo se tuerce, quedan los sueños, sí, y el discurso de Juan Marsé recogiendo el premio Cervantes. Pero a veces no son suficientes razones para no gritar, de rabia, hasta que las casas que dan cobijo a los enemigos se desquebrajen de vergüenza.

Cuando todo se tuerce, quedan los sueños, sí, pero a veces no son suficientes. Mi miedo a que tu amor y esta máquina de escribir sangrienta que me calma no sean suficiente tiene la culpa.

jueves, febrero 05, 2009

Pólvora



Pólvora. Su olor se infiltra en nuestros pulmones pero huimos vivos de la zona de guerra y acabamos decorando pisos donde el mar gana la batalla. Aún recuerdo el aroma de los acantilados rojos donde la luz del sol alteraba los colores.

Después, la pasión de la rutina, años efímeros que dejan el rastro como canciones de los setenta. Allí estuvimos, en la fiesta. ¡Qué dulce la brisa contracorriente! No hubo pregones porque las palabras sinceras nunca fueron mi fuerte, porque venció mi deseo de permanecer a salvo.

En un principio nos parecía estúpido acomodarnos. Luego, los versos fueron almohadas talladas, ataúdes caros con escasos e intensos periodos de nieve.

Y luego, el leve dulzor de ese futuro incierto, sábanas que siguen moviéndose al compás más con la moderación que merecen los vinos caros. En la eternidad hay mas pasión que en la vida. En la incertidumbre historias de amor jamás contadas.

Pólvora. Corazones que se multiplican como gotas de lluvia en la acera de tu boca.

Pequeño relato presentado, sin éxito, al concurso de relatos eldense "Historias de amor jamás contadas"

domingo, enero 25, 2009

Beldad de tierra firme



Echaré de menos tus rincones.
Partiré al mar, adiós beldad de tierra firme.
Ya no me retienen tus mentiras,
añoranza de versos que no llegaron a vestirme.

Cuando me vaya habré hecho lo correcto.
Quizás, entre los tejados lejanos
caiga en la inercia de hacerte una llamada perdida,
otra más que no contestaras:
Tú ya estarás dormida,
soñando con obras de teatro
para el pueblo.

Eres el fiel reflejo de balcones
que no se pueden trepar,
y que contienen los mejores besos.

Las heridas dejaran el recuerdo.
Tú sal a bailar,
prepárale a otro el infierno.

En otra vida volveré a tus mordiscos.

Verano de 2008

viernes, enero 16, 2009

Los desperfectos



Inventario de las cosas que perdí cuando te fuiste:

Mi mejor momento
Oírte cantar detrás de la puerta
El barco que zarpó desde el puerto
El equilibrio
La medida
Tus gafas de sol, aquellas que estaban perdidas en el mueble de nuestro salón
La piel de la cama y las sabanas de tus piernas
Tu almohada cara
La colección de vinilos de los 80 (me dejaste solo los más tristes)
Mi tabla de surf y mi armario de trajes de neopreno.

Aquello terminó y lo lamento.

sábado, enero 10, 2009

La chica que tiene los ojos de ella



Dulces endulzan pero no evitan
sangre que recorre las azoteas
buscando regalos que se marchitan.
Blanca y maldita viene la tristeza.

Al fin resueltos, mis puzles dormitan
hasta que nuestra única ciencia sea
la carencia de temblor que incita
la chica que tiene los ojos de ella.

Quedan las manos manchadas de vida,
luces de la gente que no está
y el fulgor efímero en tu sonrisa.

Sigo el rastro de una estrella perdida,
batalla que tras batalla vendrá
cual nieve con suave aroma de brisa.

sábado, enero 03, 2009

Las Gafas de Mike


Huyes en un coche automático, un BMW está vez. Tienes ganas de pasar el rato en una montaña rusa diferente. Diferentes drogas cada diferentes días.

Tienes ciertos perfumes y algo de rock sobrante en ese bolso diminuto que te acompaña en tu asalto al olvido, pero nunca consigues tu sueño.

Yo perdí mis gafas de sol en una noche extraña. Intenté buscarlas, di para atrás mis pasos pero nadie sabía nada. Nunca he sido un buen detective. Eran unas gafas baratas pero replica total de los viejos rockeros que musicalizaron mi adolescencia. Aunque tengo muchas, no hay otras iguales a esas, no podría explicar bien porqué:

A veces, cuando la vida te roba alguno de esos objetos que adoras, el fin parece más cerca. Uno se hace más viejo y deja de ser todavía más si cabe aquel niño que jugaba. Intenté paliar los daños en una fiesta y fracasé:

He pasado un día de mierda oscinado en ti.