martes, noviembre 04, 2008

Hank Moody





Justo en el momento del orgasmo, recibe dos puñetazos en la cara. La chica huye y él se queda traumatizado pero victorioso. Más tarde sabrá que la chica tiene 16 años y es la hija de su jefe, ese gilipollas futuro marido de la mujer que ama. That´s life.

No es esa una de las muchas razones que me lleva a presentaros a Hank Moody (una interpretación áurea de David Duchovny) en esta sección, sino otras más mundanas como que su oficio es el de escritor, y no me refiero a cualquier escritor adinerado sino a uno que intenta mantenerse firme escribiendo piezas de calidad y acaba viviendo de un blog y de los derechos de una película basada en su última novela, que por supuesto destrozaron con poca compasión. Y a pesar de su resistencia romántica, estúpida quizás pero resistencia, a internet, ordenadores, adaptaciones cinematográficas, registro de novelas y tríos con amigos editores, ¡acaba vivo, listo para la próxima pelea!

Sin embargo, el motor de Hank es otro. Su mayor obsesión es recuperar a su mujer y su hija, reconociendo abiertamente que cambiaría su vida de atractivo Bukowski hollywoodiense por otra oportunidad para volver al sendero mundano de la mujer amada y la hija adorable.

Y todo esto que hace, que no deja de ser mucho, lo hace sin dejar de ser él ni en un solo momento, divirtiéndose en el cambio y encajando los golpes sin perder empaque, como un boxeador campeón.

Un personaje que hacía falta para demostrar que siempre se puede ser irreverente, basta esta vez con poner en entre dicho la corriente vanguardista con una vanguardia más humana y terriblemente genial, de esos que bailan con los pies en el suelo.

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