domingo, noviembre 30, 2008

Nos invaden los rusos


Lo tenía todo: la chica de la sonrisa cantaba canciones para mí en un viejo piano italiano que sabe mil historias. De repente, estoy solo en un caro bar céntrico, esperando a otra mujer también con sonrisa, pero una diferente. La había conocido bajo el embrujo de la noche, así que era la primera cita a ras de suelo.


No quería olvidarla tan rápido, pero sí buscaba alguien que bajase del tejado para lamerme las heridas, para ayudarme a colocar mis trastos en mi nueva vida, para intentar sanar y sobrevivir. Cuando llegó yo seguía pensando en la chica que cantaba detrás de la puerta acariciando el piano siciliano. Tengo esa voz tan rockera y dulce clavada hondo, pero cuando llegó la nueva sonrisa intenté no volver a cagarla, reconocí mis errores en vez de arrojarlo a los demás. Está vez dolía de verdad.


Intenté pasar un rato agradable pero no funcionó. Ella era mejor.


Parece que la vas a romper.


Pero tienes que volver a empezar.

miércoles, noviembre 26, 2008

Los Peces del Puentín



Los peces del Puentín son tipos duros. Se cruzan con las hembras y tienen hijos de todos los colores. Van flipados, contaminados por el pan de ayer que ya no les tira la gente.

Los peces del Puentín son enormes. Si no fuesen fantasmas, sería fácil verlos ya que miden medio brazo y cambian de color ante niñas bonitas. Los machos son chulos pero las hembras, en cambio, ofrecen cordura y los ojos pintados de azul. Educan a las crías y hacen el trabajo duro, ¡que leonas!

Estos peces se pasan la semana de fiesta, medio borrachos, sólo están tristes si hay alguna boda. Son empáticos los tíos, a pesar de estar atrapados en este mundo por no haberse podido vengar de sus fríos asesinos, esos que impidieron el acceso al río.

Tienen esa bala en la recámara. Y yo.

domingo, noviembre 23, 2008

New Amsterdam


El detective Amsterdam tiene algo que admiro y que siempre me ha causado fascinación: la inmortalidad. No hablo de nada retórico ni lo empleo como lo hacen otros para describir a alguien que trasciende con sus hechos, simplemente él no muere, no hasta que encuentre a su alma gemela (cosa que no le ha pasado desde hace muchísimo tiempo).

Lo que me hace incluirlo en la sección de héroes para depresiones no es que pueda hacer cosas mortales sin perecer sino la posibilidad de probar, cual pirata cojo, todas las vidas posibles.

Además, la larga experiencia le hace más fuerte y sabio, lo que conlleva muchas veces éxito en nuevas eras o etapas. Cómo no ser pacifista sin haber estado en todas las guerras, como no encarcelar a un ladrón después de haber robado, como no perseguir el amor después de haber amado, como no respetar el arte cuando te ha hecho sentirte bien…

Gracias a todo esto, es como un gran sabio encerrado en un cuerpo que acompaña para la acción y la contribución social. Un libro viejo con los puños preparados.
Está claro que la contrapartida es experimentar también los mayores sufrimientos que el mundo nos prepara, ya que ver a todas tus mujeres e hijos morir antes que tú no debe de ser fácil. El intenta canalizar el dolor en conocimiento, y lo hace con un éxito apreciable.

No es un tipo perfecto, un superhéroe al uso. Muchas veces hizo cosas poco éticas pero todos los errores son la final, de algún modo u otro, compensados tiempo después gracias a la experiencia acumulada. Por eso, el personaje de Amsterdam me encanta y me produjo tristeza la cancelación de sus aventuras sin un final.

Irónico, cierto, que lo único que no puede tener mi querido personaje es eso, un final. La inmortalidad tiene estas cosas.


Más info sobre la serie: http://blogs.elpais.com/espoiler/new_amsterdam/index.html

jueves, noviembre 20, 2008

Amor incondicional


Cuando no te quiera, amor,
sabes lo que queda.
Cuando no te quiera,
bastará la maleta ligera del adiós.

Los caballos siempre vuelven.
Traen jirones de cicatrices baratas
y el corazón intacto,
más el amor no.

Ya sabes,
si te quedas sola
entre el fuego cruzado
tienes pintura de guerra
y un tren hacía otra estación.

Así que escapa contigo,
escapa contigo,
escapa contigo.

Cuando no te quiera, amor,
sabes lo que queda.
Cuando no te quiera,
bastará la maleta ligera del adiós.

Contra la violencia de género

miércoles, noviembre 19, 2008

La casa está vacía



Cuando cerró la puerta por última vez el reloj de arena quedó atascado. Al observar las paredes me di cuenta de que los cuadros se habían hecho más pequeños y los muebles eran más austeros de lo que me parecieron el primer día. El contestador tenía la sonrisa apagada, recuerdo de amigos que no llamé para llenar aquel sitio de sexo efímero.

Entonces, mis manos rojas y mi ira empezaron a destrozar el inmueble. Sin piedad alguna.

Sólo paré al ver sus botas. Seguían allí, rectas, desafiantes. Me imaginé entonces que subía las escaleras y volvían descalza para ponérselas en medio de una de sus sonrisas. Pensar en volver a verla me aliviaba, me gustaba recordarla acariciándose sus medias de rejillas para salir a bailar. Entonces me senté a esperar.

Nunca volvieron a verse aquellas medias y aquellas botas.

sábado, noviembre 15, 2008

Voyeur



Había entregado su rostro enfadado, taciturno, por una sonrisa adulta ¡Qué cambio! Y todo había crecido proporcional al buen sabor del vino caro. Fue tras el milagro cuando el vecino, un voyeur más en la ciudad insulsa, logró su premio:

Aquella tarde que os cuento, la chica tenía la prisa manifiesta por culpa del poco tiempo entre puesta a punto y quedada. No deparó de la cortina, abierta de par en par porque su madre estuvo limpiando las ventanas, y menos de aquel mirón tan decadente, puntual enfrente de su edificio.

Estaba preciosa desnuda y para suerte de quien la vio, estuvo probando varios modelitos caros que no precisaban sujetador, dejando la armonía al aire. Bendita gravedad. De repente, se percató del mirón y se tiró al suelo en un acto reflejo…

martes, noviembre 04, 2008

Hank Moody





Justo en el momento del orgasmo, recibe dos puñetazos en la cara. La chica huye y él se queda traumatizado pero victorioso. Más tarde sabrá que la chica tiene 16 años y es la hija de su jefe, ese gilipollas futuro marido de la mujer que ama. That´s life.

No es esa una de las muchas razones que me lleva a presentaros a Hank Moody (una interpretación áurea de David Duchovny) en esta sección, sino otras más mundanas como que su oficio es el de escritor, y no me refiero a cualquier escritor adinerado sino a uno que intenta mantenerse firme escribiendo piezas de calidad y acaba viviendo de un blog y de los derechos de una película basada en su última novela, que por supuesto destrozaron con poca compasión. Y a pesar de su resistencia romántica, estúpida quizás pero resistencia, a internet, ordenadores, adaptaciones cinematográficas, registro de novelas y tríos con amigos editores, ¡acaba vivo, listo para la próxima pelea!

Sin embargo, el motor de Hank es otro. Su mayor obsesión es recuperar a su mujer y su hija, reconociendo abiertamente que cambiaría su vida de atractivo Bukowski hollywoodiense por otra oportunidad para volver al sendero mundano de la mujer amada y la hija adorable.

Y todo esto que hace, que no deja de ser mucho, lo hace sin dejar de ser él ni en un solo momento, divirtiéndose en el cambio y encajando los golpes sin perder empaque, como un boxeador campeón.

Un personaje que hacía falta para demostrar que siempre se puede ser irreverente, basta esta vez con poner en entre dicho la corriente vanguardista con una vanguardia más humana y terriblemente genial, de esos que bailan con los pies en el suelo.

domingo, noviembre 02, 2008

Me casé en las Vegas


Puse todas las fichas en la mesa. Doble o nada, vida o muerte. Ella estaba radiante con el vestido blanco, dulcemente nerviosa esperando a que despegase el avión. ¿Yo? Intoxicado. Me preguntaron en inglés algo relacionado con Elvis. Contesté que sí, claro. Sure.

El tipo disfrazado de cura también iba borracho así que no entendimos una mierda de lo que nos preguntó. Dijimos que sí, nos besamos.
Cometí un error, me casé en Las Vegas. Sólo quería impresionarte.