domingo, octubre 26, 2008

La Pintora desnuda II



La pintora era tan extremadamente bella como silenciosa. Uno no sabía cuando salía o entraba en casa y cuando estaba en la misma habitación que yo aportaba una fresca soledad compartida que me obligaba a amarla.


(A veces oía antes sus pinturas que sus pequeños pies descalzos acercándose a mí)


1 comentario:

J. Úbeda dijo...

La belleza y el silencio van de la mano con frecuencia... Bella imagen.