sábado, septiembre 13, 2008

Y ella que no llama


Hay un leve rubor de secadora
y un mar bravo de septiembre
junto con gafas de Rock
e historias de amor de los setenta
en una tele nueva.

Cuando la soledad son olas
Y tus muslos madera para que no tiemblen
los rayos del sol,
mueren las resacas
mas no las depresiones otoñales
que duran menos de un día.

Sigo con dos ases en la mano,
el corazón en calma
Y ella que no llama.

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