sábado, septiembre 06, 2008

Relato Corto: Enfermeras sin sujetador



De repente, abre los ojos. Ella se queda pálida, eso no estaba en los planes y está sola en la habitación… mira fijamente al monitor, que refleja que no hay constantes vitales. Ella lo revisa, por si no estuviese conectado, pero lo está. Sabe que es imposible que falle, pero lo comprueba del modo humano: mano en el corazón del paciente. No hay constantes vitales. A la tercera comprobación, él sonríe.


- Mi pulso se fue, está durmiendo contigo.


La enfermera, vestida con el rigor del blanco, sonríe. La frase golpea duramente a la rutina, la hace soportable unos segundos. Pero el efecto anestesiante de las palabras mágicas cesa, y ella se da la vuelta para pedir ayuda a un médico, son los que saben qué hacer en estas situaciones.
Pero no puede, hay un agobiante detalle que se lo impide: no hay puerta, ¡no hay manera de salir de aquella habitación de hospital!


- ¿Qué te pasa, quieres irte?


Al girarse, el está levantado, sin cables y vestido de calle. Entonces la besa y ella se deja llevar, cree que está en un sueño, pero lo onírico termina cuando él, ágil, le desabrocha el sujetador. Ella está demasiado excitada como para molestarse, y se rinde. Entonces llega el sexo, después continúa la vida.

1 comentario:

Mary Rogers dijo...

Buenísimo. Felicitaciones.

Un abrazo

también estoy en

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