martes, agosto 05, 2008

¿Quién se ha llevado mi sangre?



Cuando uno va a donar sangre no se para a pensarlo. Hablas con el médico y le aseguras que ni tomas drogas, ni cambias de chica, ni has ido a países malarios. Este te pincha y te da una coca cola para que no te marees. Luego te vuelven a agujerear, te sacan la sangre y te vas para casa.


Pero la sangre, tu sangre, se queda. La guardan en una bolsa con tu nombre pero ya no es tuya. Si eres O- entonces tu pequeña alma roja puede ir con cualquiera, político corrupto, prostituta golpeada, corredor de bolsa, ciclista inferiorizado… ¡Quién sabe! Tampoco es que un tipo de sangre menos corriente cierre mucho el círculo.


Colaboras y salvas vida, como un superhéroe anónimo. Pero no te dan ningún tipo de papel para una posible reclamación, si esa persona con tu sangre te quita un puesto de trabajo, te roba tu chica o se hace millonario con una quiniela, estas indefenso. ¡Era mía!


Yo prefiero ser algo más optimista y pensar que con mi donación de sangre amplio mi ración de drama, humor y sexo. Como si una parte de mi estuviese incrustada en un guión de la HBO, lleno de acción, mujeres adictivas y motivos para levantarse cada mañana.


Si no es así, al menos la pérdida me relaja. Como escribir, pero siendo productivo. Creo que merece la pena pararse a pensar donde estará nuestra sangre (o cualquier otro tipo de transmisión de energía que podáis usar) para volar un poco y huir, volveréis con una sonrisa.

1 comentario:

Numb dijo...

No sé si valdrá la pena o no pensar dónde puede estar nuestra sangre e imaginarnos que estamos repartiendo un poco de nosotros mismos a los demás, pero sí que es bonito pensarlo.

Lástima que, alguna vez que lo he intentado, después de tomarme la tensión y no encontrármela, me regalaran la Coca Cola y me mandaran para casa ;)