jueves, agosto 28, 2008

Mujer madura mirando al mar


Había regresado aquella cara de melancolía tan hermosa. Miraba el mar sin prestarle mucha atención, como enamorada pero sin estarlo. Estaba desnuda. De hecho estaba así desde que, terminada la cena de rigor, se había quitado la ropa.

Todo, claro está, para hacer el amor de una manera más natural y cómoda. Fue excitante ver su rubor maduro al quitarse la camiseta de tirantes y esa sonrisa de chica buena portándose mal al hacer lo propio con su ropa interior sin marca.

Después del sexo, miraba desnuda el mar sin prestarle mucha atención, como enamorada pero sin estarlo. Había regresado aquella cara de melancolía tan hermosa.

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