lunes, julio 14, 2008

Tardes de Champions


Después de haber conquistado a las mujeres que más he deseado, pensaba que nada podía pararme. Aun tengo en el cajón de la mesita la ropa interior de aquella chica que conocí hace 10 años, dejo de ser bruma de juventud. Sigo oliendo sus labios carnosos y escuchando el susurro de su miel, y eso sumado al haber tenido además otras muchas conquistas, hace unos días empecé a sentirme con cierto halo de invencibilidad, lo que me jugó una mala pasada:

Ella era bella, pero sin dramatismos ni versos. Estuvo hablando conmigo y se puso a tiro desde el primer momento, claramente sexy se hizo la tonta y tuve la sensación desde el primer momento de tener el sexo asegurado. Como estaba crecido, ataqué y dio sus frutos. Me veía con una nueva conquista, bebiendo el licor de la gloria. Entonces me dio su número de teléfono y me guiño el ojo, todo estaba hecho y el contrato estaba firmado por mi sonrisa.

Entonces se levantó de la mesa y me comentó que lo se sentía, pero había conocido a un chico aquella misma mañana y que no quería tener nada a dos bandas. Cuando se iba andando, con esos tacones y ese cuerpo admirable, empecé a ver con claridad todos y cada uno de los defectos de esa chica que no merecía la pena.

Hay que seguir soñando con tardes de Champions.


Mujer sentada en bar, pintura de Pedro Sanz González. Si os gusta podeis visitar su picture-blog

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