jueves, julio 17, 2008

El juego de tu vida


Sobrepasa los 55.Tiene el pelo resistente, barnizado por canas eternas. Se agacha para servirse un Whisky. Añade dos cubitos de hielo, tablas de surf chocando en las olas, y prescinde de la coca cola. Ya son las doce de la noche de un miércoles cualquiera. El programa empieza con unas promos horripilantes, la primera de las participantes del juego de moda de la televisión será su hija.

La dinámica del juego es sencilla: por cada pregunta que contestes diciendo la verdad, según un polígrafo, ganas un buen dinero, pero si fallas te vas sin nada. Delante de la querida hija, su novio, su madre y una amiga estupidísima, que van al programa para poner caras de espanto y pasar una vergüenza de la hostia.

El padre mira al suelo y escucha las palabras de la presentadora. Al principio todo son sonrisas y preguntas de niños, ¿has robado un desodorante en la tienda de la abuela?, ¿prefieres que te quiten el riñón izquierdo a ir a comer a casa de la suegra?, ¿has pensado alguna vez en hacerte político corrupto?, que acaban con el sí de rigor y una cifra con tres ceros conseguida.

La niña mimada quiere seguir jugando. El padre decide sentarse en el suelo y apurar el Whisky, debe de estar en vena lo antes posible. Entonces el programa decide pegarle una patada en la cara a cada uno de los invitados, primero preguntándole si ha sido infiel a su novio (que encaja la derrota con una sonrisa de cornudo imbécil), después si cree posible que su amiga consiga casarse (primer “no” de la noche”) y después humillando a la madre al contestar la pija hija que sí a la pregunta ¿Crees que tu madre no te atendió lo suficiente cuando eras pequeña?

El padre está sólo en su casa vetusta, decorada por fotos de felicidad fingida entre la mala madre, la niña puta y el padre gilipollas. También hay estupideces que la niña hizo en plástica cuando era pequeña y todo tiene cierto olor a vergüenza y a dignidad tirada a la basura en un programa de televisión.

La presentadora se ríe y se lo pasa bomba. La hija dice que ya que está ahí, que sigue jugando. La audiencia se relame, seguro que ahora llega lo mejor. Y todo es para el padre, que estoico aguanta viendo la televisión, presenciando su propia muerte:
¿Crees que tus padres ya no hacen el amor? y ¿piensas que tu madre esta con tu padre por pena? Dos sí y una sola pregunta para la gloria y los 100.000 euros.

¿Le pusiste los cuernos a tu novio con el novio de tu amiga? Un no bajito y el polígrafo estalla, humo de dignidad. Mentira y para casa.
La niña se fue del programa sin alma ni dinero. Justo como había ido, vaya, pero con un padre menos.

lunes, julio 14, 2008

Tardes de Champions


Después de haber conquistado a las mujeres que más he deseado, pensaba que nada podía pararme. Aun tengo en el cajón de la mesita la ropa interior de aquella chica que conocí hace 10 años, dejo de ser bruma de juventud. Sigo oliendo sus labios carnosos y escuchando el susurro de su miel, y eso sumado al haber tenido además otras muchas conquistas, hace unos días empecé a sentirme con cierto halo de invencibilidad, lo que me jugó una mala pasada:

Ella era bella, pero sin dramatismos ni versos. Estuvo hablando conmigo y se puso a tiro desde el primer momento, claramente sexy se hizo la tonta y tuve la sensación desde el primer momento de tener el sexo asegurado. Como estaba crecido, ataqué y dio sus frutos. Me veía con una nueva conquista, bebiendo el licor de la gloria. Entonces me dio su número de teléfono y me guiño el ojo, todo estaba hecho y el contrato estaba firmado por mi sonrisa.

Entonces se levantó de la mesa y me comentó que lo se sentía, pero había conocido a un chico aquella misma mañana y que no quería tener nada a dos bandas. Cuando se iba andando, con esos tacones y ese cuerpo admirable, empecé a ver con claridad todos y cada uno de los defectos de esa chica que no merecía la pena.

Hay que seguir soñando con tardes de Champions.


Mujer sentada en bar, pintura de Pedro Sanz González. Si os gusta podeis visitar su picture-blog

viernes, julio 04, 2008

Tedio de Verano



Las mudanzas traen a cambio el tedio. Las cajas sangrientas ofrecen historias pasadas y los buenos momentos van en maletas de rubias que ofrecen sus generosos, incluso en periodos de crisis, escotes en playas lejanas.

Habiéndome abandonado la chica de los ojos claros, no encuentro sino muerte de la sonrisa efímera en cada calle de esta mujer extraña que hace años fue mía.

Mas queda el aroma de mar de esa mujer, mucho menos hermosa que la que me ha abandonado este verano, que me trae esperanzas de sexo en rutina y cervezas caras llenas de sonrisas.

Era más atractivas otras pero esta tiene costado de almohada, y ahí es donde quiero dormir el invierno.