martes, mayo 20, 2008

Jaque de Peones



Me queda hasta final de mes como profesor de ajedrez. Pensaba que podría enseñar algunas cosas a niños de entre cinco y doce años, pero de lo único que estoy seguro ahora es que he aprendido muy poco de ellos y demasiado de los adultos.

Con mucho por recorrer, justo ellos que tienen más futuro por delante, sólo se preocupan del presente. Relativizan los problemas, se centran en lo positivo, juegan mientras crecen. ¡Qué grandes!

En cambio, sus padres están preocupados con los putos (no digas palabrotas, profe) horarios, las prohibiciones y obligaciones. Eso han aprendido como bueno. Sólo los aquellos niños que vienen a punta de pistola me han dado quebraderos de cabeza, aclimatándose ya a una vida rígida y jodida donde Peter ha muerto, pero protestando como escultores sin cinceles, cargando a los demás de energía negativa, como si fuesen adultos (aunque estos están algo más acondicionados).

Y es una pena, ojalá nosotros, los niños adultos, podamos algún día vivir en el verde de jugar y crecer, sin que nadie nos moleste.

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