lunes, noviembre 26, 2007

Betty


Tenía un cuerpo de ticket para subir a un Chrysler y gracias a eso era la chica más deseada del Bada Bing. A todos les encantaba la manera en la que se paseaba por el garito, ajustando sus pasos al rock & roll, y esa capacidad para apretarse más whiskys que los visitantes más fieles.

Yo era un corazón de control remoto que acababa de llegar a la ciudad, arrastrando polvareda. Mi soledad su fundió con la suya en un minuto mágico tras un coqueteo ficticio. Su profesión era la de ponerse a tiro fácil.

Tenía el pelo corto, un lunar en la sonrisa y los ojos tan grandes como Betty Boop, pero era todavía más sexy.

jueves, noviembre 15, 2007

Pequeña isla de tormenta




Tal vez tú también serás
una pequeña isla de tormenta
en un intento de combatir
con pies pequeños la niebla.

Una resistencia estéril
contra cajones que son cárceles
y canciones de amor de los noventa.

Luego, el cariño de los nidos acondicionados
donde vuelven las palomas
que tienen el destino marcado en mapa.

Se antoja todo insuficiente
ante los rumores de brisa
en ciudades cada vez más lejos del mar.

Tal vez tú también serás
una pequeña isla de tormenta.

miércoles, noviembre 14, 2007

Al doblar la esquina los dragones


Al doblar la esquina los dragones,
sobre el colchón huelen cuatro rosas
pero no son como esas canciones
que aplazan de largo los inviernos.

Más bien dulces escenas de acción
para pisos sin calefacciones
o como ritos fúnebres
tras la estela de las emociones.

Dan miedo los atardeceres largos
como peones en la segunda
o como balas de fogueo en tu almohada.

martes, noviembre 13, 2007

Hay Partida



El novio tiene el traje azul marino perfecto para la ocasión. Su corbata encaja en el traje, con estilo. Se mira su chaqueta y echa de menos aquella americana blanca de años mejores. Esta en el bar San Juan mientras la novia, perfectamente maquillada, le espera con su anillo de prometida ya hace media hora.

Acaba su whisky. Toma una decisión. Pide un taxi para La Latina. El taxista le comenta que anoche el Atleti sin Forlán dio muchísima pena, y el cliente asiente sin mucho interés. Deseando llegar cuanto antes.

Ella esta en su guardilla escuchando Wilco, apunto de ver llover por las cristaleras de techo. Entonces, él toca a la puerta: necesito un minuto contigo y un finde sin dormir. Las cosas se precipitan, los atascos de besos, las derrotas, el sexo y nada más, un trozo de nube que luego quedará fría, desnuda tras la huida del polvo en el aire.

Hay partida. Dos horas más tarde, se va de vacío.

He venido a beber y a escribir
he venido a coger lo que es mío
por eso estoy aquí.

El anillo que debo comprar
un vestido de novia oficial
y un traje azul marino.

Se ha caído el jockey
del caballito
tú quédate aquí
yo tiro.

Esta vez no te voy a mentir
necesito un minuto contigo
y un finde sin dormir.

El peligro que debo esquivar
el sudor de los cuerpos vencidos
y luego nada más.

Se ha caído el jockey
del caballito
tú quédate aquí
yo tiro.

Cuando no se rompe
se queda frío
tú quédate aquí
yo tiro.

Jugadoras de hockey
en la calle Cielito
y yo me voy de vacío.

Hay partida
mientras uno de los dos lo impida.
Hay partida.

domingo, noviembre 11, 2007

Avería y Redención



Avería. Un cristal separa a la pareja. Un teléfono colgado a la izquierda del preso, le recuerda la carencia de libertad. Ella está preciosa, como siempre. Cuando empieza a hablarle, a él le vienen a matar los monstruos de los recuerdos de aquella noche fatídica:


Medianoche. Ella viendo la caja de su lavandería saqueada. Él llegando triunfal al Bada bing para pagar la deuda y recuperar el dinero. La noticia del barman: aquella noche la partida de poker era en la mesa especial. Las cartas que no doblan la esquina puntual. El humo emborronado de sonrisas ajenas. La vuelta a casa entre whisky y derrota, claro ejemplo de equilibrio. Las cuatrocientas sirenas de policia persiguiéndole. La brusquedad de Lucifer.

Al acabar de hablar,se dió la vuelta y caminó a la cárcel pensando en voz alta: yo se que lo intentaste todo y yo no.

Nunca des tus datos a la chica de la lavandería
aunque estés de paso te podría meter en problemas.
Nunca des tus datos a la chica de la lavandería
aunque te sientas solo en las afueras.

400 faros en la puerta de la comisaría
y lo más complicado fue encontrar una salida fácil
me bastó un vistazo para ver la botella vacía
y entonces supe que estaba fuera.

400 gramos de avería y redención
400 gramos de insatisfacción.

Me pegué un disparo para ver que ya no me dolía
y acabé cruzando telegramas con Lucifer
aprendí las normas al segundo día
y entonces supe que no iba a ser tan fácil.

400 gramos de avería y redención
400 gramos de insatisfacción.

Ya se que te inventaste todo
ya se que lo intentaste todo,
y yo no.

miércoles, noviembre 07, 2007

Tony Soprano



Todos somos Tony Soprano. Estresados por trabajos y familias, por el vértigo de la competencia y la huida de la calma de nuestras piscinas.

Tony tiene un trabajo corriente, adornado por la HBO. Soporta la crucifixión de los horarios, los compañeros imbéciles, las llamadas de urgencia en los mejores momentos. Cada minuto que pasa está más cansado de su trabajo, como nosotros.

Y al volver, la otra familia. Una prolongación de las tareas de la mafia: la madre que no se deja cuidar, una esposa con el cuchillo del divorcio, los amigos que se pierden por falta de tiempo y multitud de granos adolescentes sin ninguna solución posible. ¡Aunque seas el gangster más duro, todo te vence!

El telón de fondo es la mafia por lo que debemos abstraernos un poco de las putadas que él y los suyos van haciendo por la ciudad para poder conectar en algún momento con el personaje. Es simplemente una alegoría del capitalismo eléctrico, donde cada vez la parte humana se reduce.

Pero de esa parte sale, al fin, un héroe como nosotros. Un héroe adulto con fallos y un traje italiano de ira, sin cualidades que resaltar salvo la supervivencia.