viernes, octubre 05, 2007

Heroes para depresiones: Robin



Muy mal tiene que estar la cosa para tener que aunar defender a los pobres y querer que vuelva un rey. En ese contexto, nace mi héroe favorito, Robin Hood. Reconozco que no he leído todavía nada sobre él, simplemente mi imaginación se nutre de las historias populares, de una genial película (en la que no sale Kevin Costner ni el genial Connery) y de una serie de la británica BBC que es simplemente acojonante.

Con todo esto ya explicado, destaco tres cosas que me fascinan del héroe: su lucha social en un periodo donde bajar desde arriba para ayudar a los de abajo era más que una locura, el valor que le da la historia al equipo de amigos de Robin Hood y la historia de amor con Marian, algo así como un imposible, como una renuncia absoluta a todo y un vínculo más allá del enamoramiento (sobretodo en la versión de la serie donde Marian es una noble que ayuda también a los pobres).

Robin estuvo en la guerra santa, y de allí copió de los Saracenos la forma de su arco. !Ganaba los torneos no sólo por su puntería sino porque gracias a sus pocos prejuicios pudo adoptar cosas de sus enemigos que veía positivas! De esto huyen despavoridos los americanos pero los ingleses hacen en la serie alusión a ello. Como ya sabéis, el gran héroe de Sherwood, dejó de ser terrateniente simplemente porque no le gustaba como hacían las cosas a su vuelta de la guerra. ¿Quién haría eso ahora?

Hood esta acompañado de una banda genial de forajidos: Djaq y Little John son mis favoritos sin duda. La primera es una mujer, sarracena, y el segundo es un tío con tremenda fuerza llamado Little con ironía. John entra siempre en la historia, ya que es uno de los personajes principales de la historia popular. Ambos son contrapuntos perfectos, la inteligencia y la fuerza bruta. No me olvido de Will, inteligencia, Allan, valentía, ni de Much, que representa la lealtad y la amistad tan olvidada en estos días. Todos le dan un valor humano al héroe que me atrae con muchísima fuerza, esa imposibilidad patente de no poder hacer nada solos, contrapunto de la cultura norteamericana donde Superman puede con todo.

La historia de amor quizás sea una historia de amor más, reclamo de la atención de las personas abducidas por lo rosa. Pero yo lo veo como una metáfora de conseguir los objetivos que nos proponemos, por difíciles que sean. Claro, nosotros quizás no tengamos el descaro, la inteligencia y la habilidad de Robin para llevarnos el amor que Marian reserva con los dientes y los sueños apretados, pero reconforta saber que una vez alguien si pudo.

Tengo memorizado mi escena favorita de mi película preferida: el genial pianista Errol Flynn entra en escena, se cuela en la fiesta privada del rey consorte, un malote de mucho cuidado, absolutamente protegida por los poco inteligentes malos. Llega, se sienta, hace algo descortés que deja escandalizados a los nobles lame culos, y se ríe a carcajada contagiosa, como diciendo soy un héroe, te voy a patear el trasero y me voy a llevar a la chica más bonita que salga en esta película. Y eso hace.

Héroes para depresiones.

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