martes, octubre 30, 2007

Doble Fila



Es difícil contar las cosas de manera sencilla. A veces tendemos al tercer carril de las rotondas o a la autopista del silencio.

El detective se coloca el sombrero ajustándolo hasta la estética. Saca de su gabardina clásica una cámara digital y gambetea con dificultad por los menús hasta encontrar los videos del último caso. Quiere sacar el tabaco de liar pero recuerda que ahora está prohibido fumar en el bar de abajo. Se echa hacia atrás su melena blanca viendo con estupor, como si fuese un novato, la grabación donde el marido de su clienta besa adolescentemente una mujer mucho más joven, en la puerta de una discoteca en la Latina. Cuéntaselo de una manera sencilla, piensa.

Él, que había soñado con resolver casos con escasos indicios y contarles los secretos sórdidos a las camareras de los mejores bares, viviendo el día sin facturas de alquiler de local ni impuestos de autónomos. Renunció a eso. Ella tenía los sueños confusos, el pelo largo y las manos dulcemente frías, y una voz de cantos de sirena hasta el final del mundo. Aceptó, convencido por esa francesa, un sueldo fijo trabajando para un detective privado que cruzó la frontera con su mujer, dejándole una hipoteca en una treta de pesadilla.

Suspira y hace su trabajo: con un movimiento cansado timbrea y su voz titubeante hace recuperar la vista a la clienta antes de cualquier palabra.


Ando estos días vagabundeando
de tu mano fría hasta el final del mundo
y duermo en doble fila, vivo a todo trapo.

Esta es la vida que yo quería para mí,
pero no es la vida que tú querías para mí.

Ando estos días aterrorizado
con tus pesadillas y me estoy robando
cada día por ser cada noche más gallo.

Y esta es la vida que yo quería para mí
pero no es la vida que tú querías…

Díselo, cuéntaselo de una forma sencilla.
Seguiré aparcado en tu doble fila

1 comentario:

NatiVas dijo...

Esta muy buena la historia, el juego de palabras y las descripciones geniales
pase y espero volver, saludos!!