martes, octubre 30, 2007

Doble Fila



Es difícil contar las cosas de manera sencilla. A veces tendemos al tercer carril de las rotondas o a la autopista del silencio.

El detective se coloca el sombrero ajustándolo hasta la estética. Saca de su gabardina clásica una cámara digital y gambetea con dificultad por los menús hasta encontrar los videos del último caso. Quiere sacar el tabaco de liar pero recuerda que ahora está prohibido fumar en el bar de abajo. Se echa hacia atrás su melena blanca viendo con estupor, como si fuese un novato, la grabación donde el marido de su clienta besa adolescentemente una mujer mucho más joven, en la puerta de una discoteca en la Latina. Cuéntaselo de una manera sencilla, piensa.

Él, que había soñado con resolver casos con escasos indicios y contarles los secretos sórdidos a las camareras de los mejores bares, viviendo el día sin facturas de alquiler de local ni impuestos de autónomos. Renunció a eso. Ella tenía los sueños confusos, el pelo largo y las manos dulcemente frías, y una voz de cantos de sirena hasta el final del mundo. Aceptó, convencido por esa francesa, un sueldo fijo trabajando para un detective privado que cruzó la frontera con su mujer, dejándole una hipoteca en una treta de pesadilla.

Suspira y hace su trabajo: con un movimiento cansado timbrea y su voz titubeante hace recuperar la vista a la clienta antes de cualquier palabra.


Ando estos días vagabundeando
de tu mano fría hasta el final del mundo
y duermo en doble fila, vivo a todo trapo.

Esta es la vida que yo quería para mí,
pero no es la vida que tú querías para mí.

Ando estos días aterrorizado
con tus pesadillas y me estoy robando
cada día por ser cada noche más gallo.

Y esta es la vida que yo quería para mí
pero no es la vida que tú querías…

Díselo, cuéntaselo de una forma sencilla.
Seguiré aparcado en tu doble fila

jueves, octubre 25, 2007

Pequeñas monedas y grandes mentiras



El Bar San Juan tiene cañas baratas y cuadros en venta a diez euros. No es tan peliculero como el Bada Bing, pero el camarero está inspirado en los más sordidos cuentos de Bukowski. El tío colecciona pequeñas monedas para comprar una Jukebox, a eso dedica las propinas. Se va a poner de moda, comenta junto a una sonrisa amarilla.

Ella estaba ligeramente maquillada, nada preparada para la ruptura. La música dejó de sonar y en ese minuto eterno gritó para matarme. Empezaron a llenarse de lluvia las calles de Madrid. Su cara se quedó totalmente borrosa, como ese cuadro de Monet con el carmín de los labios de una mujer cualquiera.

Y en ese momento trágico, cuando te diste la vuelta y tu cara se marchó perdiendo orgullo, cuando bajaste las escaleras enloquecidas yo estuve a punto de detenerte. No lo hice y estaba todo claro por fin: aves deportadas de amor de vuelta a aeropueros libres combatiendo las ráfagas del valle de lágrimas.

En las primeras horas del día
me caí con todo el equipo
ella estaba totalmente enloquecida
y yo me pasé de listo.

Desde el bar San Juan
hasta el Bada Bing, bang bang!
no llegaría vivo
lancé un boomerang con acuse de recibo
en ese valle de lágrimas.

No llegaría vivo allí
pero no lo sabía todavía.
Tú saliste a lágrima viva
de la sala de máquinas
con el bolso lleno de pequeñas monedas
y de grandes mentiras.
Había renunciado a ti
pero no lo sabía todavía.

Una vez más en la vuelta más rápida
nos quedamos mirándonos
como aves raras
y estaba todo claro por fin.

Ya dije adiós a mi corona de espinas
adiós, a Dios, adiós sin despedidas.
estaba todo claro por fin.
En las primeras horas del día
me caí con todo el equipo.
Esta es la primera de una serie de 17 historias relacionados con el nuevo disco de Quique González, Avería y Redención, que ire publicando semanalmente. Cualquier sugerencia o aporte es como siempre bienvenido.

miércoles, octubre 17, 2007

Desnudez

Quién viera tus ojos
en la Gran Vía vacía
como despertadores silenciosos.

Gruppies, hippies
y sexo a salvo de tejados
como banderas de tregua.

Quién viera tus ojos
como sonrisa
tremula de vida,
como desperfectos
de choques dulces
en hoteles caros.

Quién viera tus ojos
de sorpresa,
de niña que no sabía nada
disfrutando la desnudez
de carteles de cine,
para nosotros solos.


El poema está sin corregir. Lo escrito hoy, ahora, y lo cuelgo. Quizás vuelva a poner una versión corregida pero no voy a quitar esta. Es el de ahora, cambiarle un verso y ya sería otro. No acompaña foto porque espero que los versos sean suficientes imagenes esta vez. Por cierto, vuelvo a los orígenes y la imagen ahora vuelve a ser la de la Gran Vía madrileña, no la granadina.

lunes, octubre 08, 2007

Sobre el mate



En un sorbo de mate pasan muchas cosas.

El niño, dejaba la moneda en los ferrocarriles y jugaba en la calle pateando cualquier cosa mientras preparaba la cara de susto para el tedio del trabajo.

El viejo, la parte más amarga del trago, recortaba recuerdos para contar moralejas a los pequeños y volver a ser aquel niño que jugaba a ser grande sin caer en tristezas.

Ella absolutamente estresada y sonriente, ordenaba libros viejos y tapaba el ruido de los coches con un vinilo recien comprado. Estaba enamorada de un artista de teatro que pasaba grandes temporadas en Buenos Aires y no veia casi nunca, cuando no tenia laburo no le alcanzaba la plata para viajar. Eso decía.

Con el mate, la moneda salvaba el tren, un poco, los viejos jugaban y el actor llegaba con flores y poemas aprendidos.

viernes, octubre 05, 2007

Heroes para depresiones: Robin



Muy mal tiene que estar la cosa para tener que aunar defender a los pobres y querer que vuelva un rey. En ese contexto, nace mi héroe favorito, Robin Hood. Reconozco que no he leído todavía nada sobre él, simplemente mi imaginación se nutre de las historias populares, de una genial película (en la que no sale Kevin Costner ni el genial Connery) y de una serie de la británica BBC que es simplemente acojonante.

Con todo esto ya explicado, destaco tres cosas que me fascinan del héroe: su lucha social en un periodo donde bajar desde arriba para ayudar a los de abajo era más que una locura, el valor que le da la historia al equipo de amigos de Robin Hood y la historia de amor con Marian, algo así como un imposible, como una renuncia absoluta a todo y un vínculo más allá del enamoramiento (sobretodo en la versión de la serie donde Marian es una noble que ayuda también a los pobres).

Robin estuvo en la guerra santa, y de allí copió de los Saracenos la forma de su arco. !Ganaba los torneos no sólo por su puntería sino porque gracias a sus pocos prejuicios pudo adoptar cosas de sus enemigos que veía positivas! De esto huyen despavoridos los americanos pero los ingleses hacen en la serie alusión a ello. Como ya sabéis, el gran héroe de Sherwood, dejó de ser terrateniente simplemente porque no le gustaba como hacían las cosas a su vuelta de la guerra. ¿Quién haría eso ahora?

Hood esta acompañado de una banda genial de forajidos: Djaq y Little John son mis favoritos sin duda. La primera es una mujer, sarracena, y el segundo es un tío con tremenda fuerza llamado Little con ironía. John entra siempre en la historia, ya que es uno de los personajes principales de la historia popular. Ambos son contrapuntos perfectos, la inteligencia y la fuerza bruta. No me olvido de Will, inteligencia, Allan, valentía, ni de Much, que representa la lealtad y la amistad tan olvidada en estos días. Todos le dan un valor humano al héroe que me atrae con muchísima fuerza, esa imposibilidad patente de no poder hacer nada solos, contrapunto de la cultura norteamericana donde Superman puede con todo.

La historia de amor quizás sea una historia de amor más, reclamo de la atención de las personas abducidas por lo rosa. Pero yo lo veo como una metáfora de conseguir los objetivos que nos proponemos, por difíciles que sean. Claro, nosotros quizás no tengamos el descaro, la inteligencia y la habilidad de Robin para llevarnos el amor que Marian reserva con los dientes y los sueños apretados, pero reconforta saber que una vez alguien si pudo.

Tengo memorizado mi escena favorita de mi película preferida: el genial pianista Errol Flynn entra en escena, se cuela en la fiesta privada del rey consorte, un malote de mucho cuidado, absolutamente protegida por los poco inteligentes malos. Llega, se sienta, hace algo descortés que deja escandalizados a los nobles lame culos, y se ríe a carcajada contagiosa, como diciendo soy un héroe, te voy a patear el trasero y me voy a llevar a la chica más bonita que salga en esta película. Y eso hace.

Héroes para depresiones.

miércoles, octubre 03, 2007

No hay otra norma


Viven olvidados como antiguos ídolos de barrio. Son gente corriente, absolutamente anónima, quizás con sus partidas de poker ilegales, habitaciones de hotel preferidas o tal vez con sus perros dormilones y maridos hastiados. Todos con sus preocupaciones, absurdas sino son las nuestras.

Se levantan, beben hierbas que son raíces. No son solamente argentinos, también españoles súbditos o quemadores de fotografías, con el café de las ocho y media, ¿por qué no estoy dormido?

En fin, gente corriente que no sale por la tele y pone su empeño en que siga sonando una canción de Jorge Drexler, lluvia que nos moja.

Y es que hoy, un miércoles casi lunes, leo en uno de mis blogs preferidos un cuento, basado en una poesía, que rodea, llegan antes los versos, para recordarme que todo se transforma, título de la canción que escucha un conocido a través de internet, seguramente basada en el genial poema.

Y por eso escribo esto, falto de ideas, para darles la razón y decirles en voz baja que acepto el reto. No hay otra norma.

Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo