jueves, septiembre 20, 2007

Siempre hay un bar que se llama las Vegas.

Siempre hay un bar que se llama las Vegas.



Suele ser un disco de Quique González. Éste, rebosante de química y rabia, de guitarras y amigos, de lugares relajados para que el rock llegue al pecho, todavía no lo he escuchado completo.

Pero está aquí, redentor número siete, con ganas de cargarnos las pilas y llovernos de historias. Esas, terriblemente melancólicas y mundanas, tanto, que es bien fácil hacerlas nuestras.

Llega, claro, con las estupideces del mercado que dispara para llevarte la sangre al cofre dorado. Pero más adentro, para quien paga, hay un mundo ajeno a la oferta y la demanda. Tanto, que es música casi humana.

Siempre hay un bar que se llama Las Vegas y es algo diferente. Perdemos las gafas y quedamos desnudos ante nuestros recuerdos de ojos a lo Betty Boop idolatrados y terminamos sintiéndonos más vivos con esa genial sensación de haber estado en los mejores bares.

2 comentarios:

Henry J dijo...

La originalidad por encima de todo... es así!

eMe dijo...

Que largo se está haciendo ese corto camino al dia 2 de Octubre...