sábado, septiembre 29, 2007

Sobre desmayos


De repente, caigo subitamente al suelo. Había dejado de llover en ese instante, por eso estaban empañadas las cristaleras.

Con su humo se eleva su sonrisa hasta el techo. Enturbiaba su desnudez unos baqueros ajustados, estaba sentada en mi viejo sofa rojo, con las piernas cruzadas. Su pelo negro despeinado le llegaba a besar sus hombros delgados. Tenía un brillo especial en los marrones que no alcanzo a describir.

Yo despierto de mi desmayo, ése que viene a visitarme cada dos días. Ella sonríe divertida, termina de fumar. Para mi tristeza se viste, cubriendo de tela mis debilidades. Se despide, tal vez fría, y se va.

Sólo ella lo sabe.

viernes, septiembre 28, 2007

Matt Albie



Quiero ser Matt Albie de Studio 60. Más concretamente, quiero tener su trabajo. Puedo prescindir del bate de beisbol con el número de teléfono de un fornido lanzador, pero no de fantasear un poco con acupar su sillón. En su despacho, hay un maldito reloj que cuenta los segundos, minutos, horas y dias que faltan y un panel de corcho donde pegar unos posits adolescentes con el contenido del vivo programa. Sólo falta por describir unas hojas marca Apple tan blancas que parecen una lanza en mi costado, armónicamente flotando en una mesa vacía. Para rellenarlas, tendría que cuidar mi barco de los asaltantes, tratar de no herir a la chica de los ojos azules cuando la deje dormida en el hotel para volver a la libertad de mi casa y hacer reír a la gente.


Algo así como un payaso embajador que no seré nunca, encadenando bromas sobre Jesús y escenas sobre censores, dejando contentos los alzacuellos, la bolsa y las sonrisas de las mujeres desnudas que van al trabajo en autobuses rojos.


Tras mi sueño, cofres de piratas muertos que llevan a la muerte la mejor serie, y hacen más dificil repetirlos.

martes, septiembre 25, 2007

Casandra tal vez.


Trencea su pelo. Avisa a gritos sobre su bicicleta de los peligros mundanos de la muerte climática. En su habitación no hay televisión. Es una mierda, explica mientras sonríe. En los parques, comenta sobre los problemas modernos de la vida sin sentimientos. Su ropa son trozos de tela abrazados, arte para ella y pobreza para el resto del mundo que conduce sordo de radares.

Ahora ya no está, mas estaba hace poco pintando en cuevas, cielo de playas en las que nadaba vestida con nada. Además, tenía el privilegio de haber encontrado un rincón donde el mar no es algas y medusas, sino mar. Como ella, hay muchas más si no nos fijamos. Pero esas que son iguales no son más que una adaptación de la oferta al mercado. Y luego estamos nosotros, un intento fallido de ser auténticos, esa canasta que se sale del aro en el momento final y nos deja huérfanos de victoria.

De ella, sólo quedan imágenes. No recuerdo ni su nombre, tal vez Casandra.

Este pequeño relato sale de una conexión personal entre el mito y última película de Medem:
http://www.juliomedem.org/caoticaana/index.html

jueves, septiembre 20, 2007

Siempre hay un bar que se llama las Vegas.

Siempre hay un bar que se llama las Vegas.



Suele ser un disco de Quique González. Éste, rebosante de química y rabia, de guitarras y amigos, de lugares relajados para que el rock llegue al pecho, todavía no lo he escuchado completo.

Pero está aquí, redentor número siete, con ganas de cargarnos las pilas y llovernos de historias. Esas, terriblemente melancólicas y mundanas, tanto, que es bien fácil hacerlas nuestras.

Llega, claro, con las estupideces del mercado que dispara para llevarte la sangre al cofre dorado. Pero más adentro, para quien paga, hay un mundo ajeno a la oferta y la demanda. Tanto, que es música casi humana.

Siempre hay un bar que se llama Las Vegas y es algo diferente. Perdemos las gafas y quedamos desnudos ante nuestros recuerdos de ojos a lo Betty Boop idolatrados y terminamos sintiéndonos más vivos con esa genial sensación de haber estado en los mejores bares.

jueves, septiembre 13, 2007

Oxígeno



La muerte del verano
es un atisbo de esperanza
en do mayor
esperando ilusiones blancas.


Oxígeno en los bares de la Gran Vía
buscando una canción,
huyendo a otros mundos
casi desesperado.


La oferta y la demanda:
carril bici para el amor
y muerte extraña en pelicula de acción
sobre el cambio climático.
Buena recaudación
y corazones rotos.