
Preparado para facturar
Se me olvidaba el corazón
Quizás porque me esperaba
Tu belleza a punta de risa.
Son viajes prohibidos
Que te empujan desatada,
Sudores fríos,
A las cuerdas de una cama imaginaria.
Allí habrá que pelear,
Entre gritos de ventanas,
Para que no llegue el fatídico momento
Del desayuno despierto.





